Salsa de altura con sabrosura

Fue un conversatorio musical que tuvo cita el sábado 17 de enero de 2025, en el que participaron Edgar Aguilar como moderador, Gustavo Páez, René Hidalgo, DJ Topo Gigio, DJ Gabo Arroyave, Betzabe Vacacela, Jofre Mejía y Carlos López.

Ellos recordaron la escena salsera en la capital en los años 2000 donde predominaba la salsa de zapato blanco, una de las preferidas por los bailarines de la Compañía Nacional y del Centro Independiente de Danza.

Letra y música: el bendito concepto musical de la salsa

Gustavo Páez

“La salsa está viva”

Con esta afirmación se inicio el foro que reunió a melómanos, DJs, gestores culturales y protagonistas de la escena salsera quiteña para reflexionar sobre el origen, la evolución y el impacto social de la salsa en la capital.

El encuentro fue un ejercicio de memoria colectiva que reconstruyó los espacios, sonidos y personajes que dieron forma a lo que hoy se conoce como la salsa de altura.

En un inicio, se abordó el surgimiento de los primeros espacios dedicados a la salsa en Quito en la década de los años 80. Aunque muchos asocian el inicio del movimiento al emblemático Son Candela, los participantes coincidieron en señalar al Solar Latino, fundado alrededor de 1981, como el primer lugar donde se vivió la salsa como experiencia cultural y social.

A lo largo de la conversación se destacó el rol fundamental de figuras como Rafael Andrade, Juan Carlos Valenzuela y Jofre Mejía quienes formaron públicos y educaron el oído salsero en una ciudad donde la salsa llegaba con retraso respecto a otros países.

En ese contexto, la salsa dura cantada por exponentes como Eddie Palmieri, Henry Fiol, Rubén Blades y Willie Colón ganaron terreno frente a otros ritmos tropicales.

Otro eje central del que se hablo fue la importancia de la radio en la difusión de la salsa. Se recordó la aparición de programas como La Hora de la Salsa en Radio Tropical, a mediados de los años 70, lo que permitió que se posicionara en el imaginario urbano antes de consolidarse físicamente en salsotecas.

Este proceso evidenció que la salsa en Quito fue primero un fenómeno sonoro y luego un fenómeno social.

Betzabe Vacacela

Además, los participantes analizaron el surgimiento de Mayo 68, un espacio clave a finales de los 80 que amplió la propuesta salsera en Quito.

A diferencia de otros locales, este lugar se caracterizó por su apertura, la ausencia de cobro de entrada y una programación musical diversa que integraba salsa puertorriqueña, son cubano y propuestas menos comerciales. Para muchos, Mayo 68 representó una revolución cultural.

El conversatorio concluyó resaltando que la salsa de altura no es solo música para bailar, sino una forma de resistencia cultural, de encuentro y de identidad.

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