Origen de la salsa en América Latina

La Salsa surgió, principalmente, en el Barrio Latino de Nueva York, como una manifestación sonoro-musical de las transformaciones que realizaron músicos puertorriqueños junto a cubanos y americanos sobre diferentes géneros de la música cubana a los que les agregan elementos del folclor boricua y del Jazz.

Según estudios, la salsa en los años 60 en el contexto de la migración caribeña a Estados Unidos como una forma de resistencia cultural y memoria histórica. Aquel nuevo ritmo daba voz festiva a las experiencias del migrante latino. En barrios de Nueva York y del continente, bailar salsa fue y sigue siendo un acto colectivo.

La salsa nació de la fusión de ritmos afrocubanos y caribeños. Se nutrió del son cubano, el mambo y la guaracha, combinados con estilos puertorriqueños como la plena y la bomba.

El son cubano evolucionó dando origen al mambo y más tarde a la salsa, y la guaracha influyó directamente en este nuevo ritmo afrocaribeño integrado síncopas africanas, clave caribeña y melodía latinas tradicionales.

Los años 60 fueron cruciales porque la salsa cobró identidad propia en Nueva York, en medio de una gran emigración caribeña a Estados Unidos. Músicos de Cuba, Puerto Rico, Dominicana, Venezuela y otros países llevaron sus ritmos a barrios neoyorquinos, donde se mezclaron con jazz latino y blues.

En 1964, el flautista dominicano Johnny Pacheco y el abogado Jerry Masucci crearon Fania Records en el centro de la Gran Manzana. Bajo ese sello se formó la Fania All-Stars, el primer “supergrupo” salsero, que reunía a grandes talentos como Héctor Lavoe, Celia Cruz, Willie Colón y Rubén Blades.

En 1968 ofrecieron su primer concierto y en 1971 presentaron su histórico recital en el club Cheetah de Manhattan definiendo el género salsero a escala mundial.

A partir de los años 70, comenzó la era dorada de la salsa que la consolidó a la salsa como un fenómeno comercial.

El 23 de agosto de 1973, Fania All Stars se reúne por tercera vez en un concierto masivo en el Yankee Stadium ante más de 40 mil espectadores. El
propósito era filmar un segundo documental titulado Salsa y grabar discos con la música del concierto para seguir promocionando a Fania y su grupo estelar. Se
buscaba que fuera el concierto más espectacular en la historia de la música latina. Las Estrellas de Fania tocarían dos sets: uno de salsa y otro de soul afroamericano
ya que Masucci quería demostrar que sus músicos podían incursionar en este género.

El primer set se dio y se cantaron los temas: Mi Debilidad, Échate Pa’ lla, Hermandad Fania, Pueblo Latino y El Ratón. El segundo set comenzó con el tema
Congo Bongó, pero nunca se completó porque en medio del duelo de descargas entre los congueros Ray Barretto y Mongo Santamaría el público enloqueció y se
lanzaron al campo en desenfreno, forzando la cancelación del concierto.

La presentación de la Fania All Stars en el Yankee Stadium de Nueva York fue espectacular y Fania logró el reconocimiento de la industria musical
estadounidense gracias a la inevitable comparación con el concierto de los Beatles en 1964.

En 1976 se estrenó la película Salsa y se publicaron cuatro álbumes: Salsa, Latin-Soul-Rock y Live at Yankee Stadium Vol. 1 y 2. Es
destacable que estos dos últimos fueron nominados al Grammy Latino y en 2003 ingresaron al Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso.

Sin embargo, el concierto tuvo sus sombras, ya que al iniciar el segundo set con el tema “Congo Bongo” un duelo de tumbadores entre Barretto y Mongo se generó
un caos y la presentación quedó inconclusa por el aluvión de fanáticos que se lanzaron al terreno de juego de forma frenética

Consolidada en Nueva York, la salsa saltó al continente. Desde Cuba y Puerto Rico continuó impregnando el Caribe insular: en La Habana convivía con boleros y danzones, mientras en Puerto Rico Crestas de trompeta de Cortijo o Plena del Combo se reconocían en el nuevo ritmo.

La salsa llega a América del Sur

En Cali se celebra desde los años 70 el Festival Mundial de la Salsa, consolidando a la ciudad como “capital mundial de la salsa”. Orquestas como Fruko y sus Tesos (Julio Estrada) llevaron el sabor caleño al mundo; incluso fueron pioneros al tocar en el Madison Square Garden de Nueva York.

Venezuela abrazó la salsa desde los años 60, adaptando el “salsa dura” al gusto local con bandas como Sonora Maracaibo o La Billo’s Caracas Boys (que venía fusionando ritmos caribeños desde antes).

Panamá introdujo la salsa desde mediados del siglo XX: por su posición estratégica en la ruta caribeña, recibió el son cubano temprano y luego adoptó el nombre “salsa” cuando músicos puertorriqueños e hispanos la popularizaron. De Panamá saldrían estrellas del género como Rubén Blades y Camilo Azuquita.

A Ecuador, la salsa llego con orquestas como El Cabo Rojeño en Guayaquil, en Esmeraldas estaban Los Chigualeros y el quiteño Álex Alvear fundó “Rumbason”. Después vendrían las salsotecas como el Solar Latino, Son Candela, Seseribó y el Mayo 68.

Durante la década de los 90 llegaron a los escenarios ecuatorianos leyendas caribeñas como Héctor Lavoe, Ismael Rivera y El Gran Combo.

La salsa latinoamericana abarcó orquestas duras y baladas rítmicas, creando subgéneros como la “salsa romántica” cuyos exponentes son Eddie Santiago y Frankie Ruiz.

Más allá de la música, la salsa tuvo un profundo impacto social. Surgió como expresión de identidad para comunidades afrocaribeñas y migrantes. La salsa se mantiene viva como un símbolo de orgullo latinoamericano: alegría, identidad compartida y lucha cultural.